Cubiertas fotovoltaicas más estables y seguras con el sistema cover board
España se ha consolidado como un referente europeo en el despliegue de energía solar, registrando en 2024 el mayor crecimiento interanual del continente, según datos de Red Eléctrica. Con una capacidad instalada que ya supera los 28.600 MW, la fotovoltaica genera el 24% de la electricidad nacional, aportando más del 56% al mix eléctrico.
Con estos datos, es evidente que el futuro de la energía está en el sol y las cubiertas de nuestro parque edificado pueden jugar un importante papel en la producción de esta renovable. Un análisis realizado por la Comisión Europea afirma que el potencial de producción en cubiertas en España oscila entre los 65 y 100 TWh al año, lo que podría cubrir hasta el 40% del consumo eléctrico total del país
Además, la instalación de paneles fotovoltaicos permite aprovechar una gran superficie (más de 25 millones de hectáreas de cubiertas disponibles), transformándola en un activo productivo. Esta estrategia contribuye a la sostenibilidad de los inmuebles, reduciendo la dependencia energética y la huella ambiental, al tiempo que fomenta el autoconsumo directo, reduciendo el consumo y la factura energética.

“Hoy en día, más del 75% de la potencia instalada en España se sitúa en huertos solares, ubicados sobre terrenos alejados de los núcleos urbanos de consumo. En cambio, las instalaciones fotovoltaicas en cubiertas de edificios representan menos de un 25%. Esto supone una gran oportunidad para transformar nuestro parque edificado, pasando de ser consumidores de energía a generadores de la misma, reduciendo el consumo y minimizando su impacto ambiental”, apuntan desde AIFIm, la Asociación Ibérica de Fabricantes de Impermeabilización.
El desafío de las cubiertas fotovoltaicas
Una de las cuestiones que hay que abordar a la hora de realizar una instalación fotovoltaica en la cubierta de un edificio es el cuidado de los elementos que la integran, prestando especial atención a la impermeabilización. En las cubiertas planas de edificios comerciales e industriales, la impermeabilización es la piel del edificio que queda expuesta a la intemperie y por lo tanto hay que garantizar que la incorporación de estas tecnologías no suponga un riesgo para la estanqueidad al agua del edificio conforme a lo indicado en el DB HS 1 Protección frente a la humedad del CTE.
Según explican desde la asociación, la integración de los equipos fotovoltaicos puede “modificar el comportamiento de la envolvente y presenta desafíos técnicos que deben gestionarse” para garantizar el funcionamiento eficiente y prevenir patologías:
- Cargas dinámicas y estáticas: Los paneles introducen una carga adicional que, sumada a la dinámica del viento, puede comprometer la integridad de la cubierta. Dimensionarla correctamente garantizará su funcionamiento.
- Riesgo de incendio: Aunque es bajo, la presencia de cables, conectores y módulos introduce fuentes de ignición. Del mismo modo, El flujo de aire, el calor y el fuego atrapado bajo los paneles pueden favorecer la continuidad superficial de un eventual incendio.
- Durabilidad de la cubierta: Es importante que la vida útil de la cubierta sea equivalente a la de los paneles solares para evitar sobre costes por el desmontaje y montaje de los equipos, en caso de tener que llevarse a cabo reparaciones o rehabilitaciones. También será clave el mantenimiento de la impermeabilización para garantizar una larga vida útil al conjunto de la cubierta.
- Tránsito peatonal: La presencia de paneles solares en la cubierta incrementa el flujo peatonal y eleva el riesgo de perforaciones durante las tareas de instalación y mantenimiento.
Una solución diferencial, el cover board
Para abordar estos desafíos, desde AIFIM recomiendan estudiar la posibilidad de la incorporación de un cover board como solución de mejora del conjunto.
Un cover board es una placa firme y resistente que se instala entre el aislamiento térmico y la membrana de impermeabilización. Actúa como una capa de refuerzo aportando rigidez y alta resistencia a la compresión. Asimismo, proporciona una superficie continua que optimiza el apoyo de los soportes y la distribución de las cargas puntuales mejorando la respuesta del sistema frente a las vibraciones de la acción del viento para evitar deformaciones.
El cover board está fabricado generalmente con materiales no combustibles (base cementosa, de yeso entre otros), siendo compatibles con diversos sistemas de cubiertas, y proporciona una base confiable y robusta para la instalación y el mantenimiento de los paneles fotovoltaicos.
Esta solución es compatible con obra nueva y con rehabilitación y puede facilitar la reparación o renovación de una cubierta sustituyendo solo la membrana, sin retirar el paquete térmico cuando está en buen estado. De este modo, se inicia un nuevo ciclo de vida alineado con el sistema fotovoltaico.
Por último, cabe señalar que la integración del cover board también contribuye a la seguridad de la cubierta. Las placas no son combustibles y actúan como barrera y reduciendo la propagación superficial de la llama bajo la membrana.
“Los sistemas de cubierta con paneles solares presentan desafíos adicionales que deben ser considerados para garantizar un rendimiento óptimo. En este contexto, los cover boards se posicionan como una solución eficaz para enfrentarlos, gracias a las prestaciones mejoradas que ofrecen”, concluyen desde AIFIm.