FAQ

La impermeabilización, a pesar de suponer un porcentaje muy bajo del coste de la obra, juega un papel esencial al evitar el paso del agua, que no sólo causa daños estéticos o a la salud, sino que también puede provocar la degradación de la estructura.
El 20% de los daños de un edificio son debidos a una mala ejecución o diseño de la cubierta, cuando ésta sólo representa el 3% de la inversión total del edificio.
La impermeabilización puede contribuir a una mejora de la sensación térmica y a un ambiente más saludable y confortable.
El documento “Análisis estadístico nacional sobre patologías en la edificación” de la Fundación MUSAAT recoge datos muy significativos como que:

  • el 16% de las patologías de un edificio proceden de la zona de la cubierta
  • humedad y filtraciones ocupan el primer puesto en la lista de patologías que más afectan
  • siete de los nueve procesos patológicos de mayor importancia en edificación se relacionan con el agua.

Es la unidad de obra con más siniestros en la edificación y por lo tanto no basta con la elección de un buen producto, el diseño, la ejecución y el posterior mantenimiento son esenciales.

Los edificios están expuestos a la acción del agua, en especial en su envolvente, sobre todo en la cubierta y en las zonas enterradas pero también en balcones y zonas húmedas interiores. Una deficiente o nula impermeabilización en dichas zonas, además de presentar un problema en sí misma, a lo largo del tiempo termina provocando lesiones en los elementos constructivos como muros, cimentaciones, cerramientos… e incluso problemas de salubridad.

Son claves en la prevención: la elección del material más adecuado en la fase de diseño, la correcta instalación o aplicación del producto y el mantenimiento.

La impermeabilización funciona como una barrera física contra la entrada de agua en los edificios o cualquier tipo de construcción. Esto se consigue mediante la utilización de membranas impermeables.

La impermeabilización en su relación con el soporte puede ser adherida o no adherida (flotante), semiadherida o fijada mecánicamente.

Para impermeabilizar podemos utilizar membranas prefabricadas o preconformadas (láminas asfálticas o bituminosas, sintéticas de PVC-P, TPO, EPDM) o líquidas (poliuretanos, poliureas, acrílicas, membranas cementosas, epoxi, etc.).
Las primeras ofrecen espesor, geometría y calidad de lámina constante, buenos rendimientos de instalación, permitiendo una puesta en servicio inmediata.
Las membranas líquidas permiten resolver más fácilmente los puntos singulares y las geometrías complejas, quedando totalmente adheridas al soporte.

El ensayo de flexibilidad o plegabilidad a baja temperatura es uno de los ensayos que caracteriza una de las propiedades esenciales de los materiales de impermeabilización.
Éste caracteriza la temperatura mínima a la que se puede doblar una probeta de material, sin la aparición de fisuras en el mismo.

Para evaluar dicha propiedad técnica, se debe seguir un mismo procedimiento de ensayo, en una tipología de aparato de laboratorio específico y conforme a lo establecido en las normas UNE-EN 1109:2013 (para láminas bituminosas) y UNE-EN 495-5:2013 (para láminas sintéticas de PVC-P y TPO, entre otras).

El ensayo de flexibilidad a baja temperatura viene definido en el marcado CE, como una de las propiedades técnicas fundamentales para caracterizar las láminas flexibles de impermeabilización prefabricadas.

Esta propiedad viene declarada en la Declaración de Prestaciones y fichas técnicas como propiedad esencial para su caracterización.

Es uno de los parámetros de control requeridos por el CTE y una de las características esenciales utilizadas en los controles de calidad de producto terminado.

Una lámina de estanqueidad tiene un papel primordial en la protección de un edificio.

Por estar expuesta a múltiples agentes externos (climatológicos, químicos, etc.) han de exigirse materiales de altas prestaciones y una fácil y correcta instalación.

Detallamos a continuación las características (químicas, físico-mecánicas, estéticas y medioambientales) propias de una solución de calidad:

  • ha de ser en primer lugar impermeable al agua (lluvia, nieve, etc.), pero permeable al vapor de agua, para evitar la formación de agua de condensación dentro del edificio.
  • resistente a la radiación UV (si está a la intemperie) y a los cambios de temperatura,
  • con resistencia química (a aceites, grasas, etc.) y al pelado de los solapes
  • estabilidad dimensional, resistencia a la tracción y al punzonamiento.
  • reacción al fuego, a las raíces en caso de cubiertas ajardinadas, al viento.

No podemos olvidar la incompatibilidad del PVC-P con algunos productos químicos, debiéndose colocar una capa separadora.

Para una ejecución eficiente, se aconsejan productos ligeros y fáciles de manipular, así como aquellos que puedan suministrarse en grandes rollos que minimizan el coste de mano de obra para la ejecución de los solapes.

Toda cubierta necesita un mantenimiento y limpieza periódicos. Se aconseja elegir materiales que sean fáciles de reparar y sustituir.

Asimismo es necesario disponer pasillos de mantenimiento en cubiertas visitables.

No podemos olvidar tampoco los aspectos medioambientales (considerando la posibilidad de reciclar el producto al final de su ciclo de vida) ni la estética, buscando un material que encaje con el entorno para suavizar el impacto.

Podemos clasificar las normas UNE aplicables a los impermeabilizantes en:

  • a) Normas de ensayo y características de los productos
  • b) Normas de diseño, puesta en obra y mantenimiento

No podemos olvidar las normas de producto en su aplicación de uso, que permiten su marcado CE, ni los European Assessment Document (EAD), herramientas que permiten la edición de ETAs.

Encontrarás información detallada sobre este punto en el apartado Reglamentación y normativa de nuestra web.

Desde el punto de vista técnico, a la hora de elegir una correcta impermeabilización existen diferentes criterios:

  • elemento constructivo a impermeabilizar. Las soluciones constructivas más adecuadas dependen en muchos casos del lugar donde se tengan que aplicar: cubiertas planas o inclinadas, fachadas, suelos o estructuras enterradas.
  • naturaleza del soporte; en función de la superficie a tratar se hacen más adecuados unos sistemas frente a otros.
  • uso de la superficie sobre la que se tiene que impermeabilizar; en el caso de cubiertas, pueden ser transitables, no transitables, ajardinadas…
  • impacto medioambiental, en función del análisis del ciclo de vida del producto a través de una Declaración Ambiental de Producto (DAP).

Desde el punto de vista legal el producto debe tener su correspondiente marcado CE para el uso previsto (no se podrán utilizar productos con marcado CE si su uso previsto no es la impermeabilización).

Si no existe un marcado CE disponible para ese uso previsto en impermeabilización, entonces deberá tener una evaluación técnica favorable de su idoneidad para el uso previsto, por entidades autorizadas como el Instituto Eduardo Torroja (IETcc), Tecnalia, el Instituto de la Construcción de Cataluña (ITeC), u otros organismos certificadores europeos autorizados. Entre las evaluaciones más comunes encontramos ETEs, DITs, DITs PLUS o DAUs. Estos requisitos son de obligado cumplimiento conforme al Código Técnico de la Edificación (CTE).

En la mayoría de los casos son los fabricantes de los diferentes sistemas de impermeabilización los que mejor pueden asesorar sobre las ventajas e inconvenientes de cada sistema, conforme al uso previsto, para elegir el más adecuado.

En materia de impermeabilización, deberá cumplirse la Exigencia Básica HS 1: Protección frente a la humedad, que consiste en limitar el riesgo previsible de presencia inadecuada de agua o humedad en el interior de los edificios y en sus cerramientos, como consecuencia del agua procedente de precipitaciones atmosféricas, de escorrentías, del terreno o de condensaciones, disponiendo medios que impidan su penetración o, en su caso permitan su evacuación sin producción de daños.

A este respecto es importante recordar que el CTE tiene carácter prestacional, de tal forma que para justificar el cumplimiento de esta exigencia básica podrá optarse por:

  • a) adoptar soluciones técnicas basadas en los Documentos Básicos (DB), cuya aplicación en el proyecto, en la ejecución de la obra o en el mantenimiento y conservación del edificio, es suficiente para acreditar el cumplimiento; o
  • b) soluciones alternativas, entendidas como aquéllas que se aparten total o parcialmente de los DB. El proyectista o el director de obra pueden, bajo su responsabilidad y previa conformidad del promotor, adoptar soluciones alternativas, siempre que justifiquen documentalmente que el edificio proyectado cumple las exigencias básicas del CTE porque sus prestaciones son, al menos, equivalentes a las que se obtendrían por la aplicación de los DB.

Es importante tener en cuenta que todos los productos o sistemas de impermeabilización deberán disponer de un marcado CE para el uso previsto o bien, una evaluación técnica favorable de su idoneidad para el uso previsto

Deberán contemplarse la necesidad o no de la incorporación de productos o sistemas de impermeabilización en muros, suelos, fachadas y cubiertas.

  1. En el caso de muros y suelos que estén en contacto con el terreno, se definen diferentes sistemas de impermeabilización en función del grado de impermeabilidad exigido (del 1 al 5) que depende del coeficiente de permeabilidad del terreno (Ks) y la presencia de agua (alta, media o baja).
    En el caso de muros, se requiere de tratamientos de impermeabilización en todos los casos salvo que estos se consideren parcialmente estancos. En suelos, si estos están delimitados por muros flexorresistentes o por gravedad, con un grado de impermeabilidad ≤ 3 o mayor, deberán realizarse tratamientos de impermeabilización. Si los suelos están delimitados por muros pantalla, se deberán impermeabilizar las soleras y placas sin intervención, con un grado de impermeabilidad de ≤ 4 o mayor.
  2. En el caso de fachadas, se definen diferentes sistemas de impermeabilización en función del grado de impermeabilidad exigido (del 1 al 5) que depende de la zona pluviométrica (del I al V) y el grado de exposición al viento (V1, V2 y V3) que depende a su vez de la altura del edificio y la zona eólica (A, B o C). De forma general no se contempla el empleo de materiales aislantes debido a que los elementos de revestimiento de fachadas cumplen con la función de estanqueidad al agua.
  3. Las cubiertas tienen un grado de impermeabilidad único e independiente de factores climáticos. Cuando se disponga una capa de impermeabilización, ésta deberá aplicarse y fijarse de acuerdo con las condiciones para cada tipo de material constitutivo de la misma. Se pueden usar láminas de betún modificado (LBM), láminas de policloruro de vinilo plastificado (PVC-P), láminas de etileno propileno dieno monómero (EPDM), láminas de poliolefinas (TPO), sistemas de placas para cubiertas inclinadas u otro material que produzca el mismo efecto como revestimientos hidrófugos de mortero o productos líquidos como revestimientos sintéticos de resinas, polímeros acrílicos, caucho acrílico y resinas acrílicas.

El comportamiento ambiental de un material se mide mediante la declaración ambiental de producto (DAP/EPD). La herramienta se basa en el análisis de ciclo de vida (ACV) e incluye información verificada por tercera parte sobre:

  • el consumo de recursos, incluyendo energía, agua, recursos renovables y no renovables,
  • las emisiones al aire, vertidos al agua y al suelo, así como los residuos producidos peligrosos y no peligrosos.

Como ejemplos de impacto ambiental positivo, podemos citar soluciones de impermeabilización que reducen el efecto “isla de calor” y la contaminación (tecnologías de acta reflectancia, purificación por fotocatálisis).

Proyectos como RoofCollect® buscan la recuperación del material al final de su vida útil.

  • disponible en una amplia gama de espesores (1,2-2mm)
  • con accesorios adaptados para diversos detalles constructivos
  • es fácil de instalar y de reparar en caso de daño
  • sistema monocapa
  • soldadura térmica profunda y estable mecánicamente, con menor riesgo de fugas
  • reducción del número de ensamblajes de rollos y rápida cobertura de superficies
  • buen comportamiento frente a temperaturas elevadas y resistencia a los rayos UV
  • sin límite de pendiente
  • acabado estético excelente, con aspecto superficial plano y liso, disponible en una amplia gama de colores.
  • Reciclable
  • Uso en rehabilitación, sin necesidad de desmontar el antiguo sistema.

Podemos resumir los sistemas líquidos o continuos en cuatro tipos: poliuretanos, poliureas, acrílicos, cementosos y emulsiones bituminosas modificadas. Su modo de aplicación dependerá de factores como el tipo de producto o las dimensiones de la cubierta, siendo los más habituales: brocha o rodillo, llana y por proyección.

Las armaduras que se emplean en las láminas de impermeabilización de cubiertas son principalmente de dos tipos: armaduras de maya de poliéster y velo de fibra de vidrio

Las armaduras de poliéster proporcionan resistencia a tracción y el velo de fibra de vidrio proporciona estabilidad dimensional. Ambos refuerzos, actúan de barrera frente al paso del agua en el canto de las láminas bituminosas y sintéticas.

En caso de contacto directo con cemento han de evitarse las armaduras de poliéster (el álcali las descompone), optando por armaduras con tratamiento antiálcali.

Los productos impermeabilizantes, ya sean preformados o no, se deben almacenar conservando su embalaje original, en lugar seco y protegiéndolos siempre del sol, la lluvia y las bajas temperaturas. Se almacenan en vertical u horizontal (según se indique en el embalaje) y aunque se saquen del pallet, se deben mantener en la posición original de entrega. Los pallets no deben apilarse, y no deben colocarse objetos pesados sobre cada elemento (rollo, bote, saco, etc.) . En caso de necesitar almacenar en altura se debe hacer una estructura de tal manera que los pallets se soporten sobre ésta y no sobre el pallet inmediatamente inferior.
Al manipular con grúa se ha de asegurar que el plástico exterior del pallet esté integro, y, en caso de necesidad, reforzarlo.
Los rollos se han de descargar de manera cuidadosa y nunca volcarlos o lanzarlos. De acuerdo con el peso, es necesario manipular de manera segura y ergonómica.
En general, no deben almacenarse materiales en la cubierta. En el caso de que sea necesario, debe comprobarse que el peso no sobrepase la carga máxima que la cubierta puede soportar y, además, debe realizarse una protección adecuada del sistema de impermeabilización.
Como norma general hay que seguir las recomendaciones dadas por el fabricante.

Recomendamos las siguientes herramientas:

  • cinta métrica
  • máquina de soldadura automática y boquillas correspondientes, para grandes superficies
  • cepillo de cerdas metálicas
  • rodillo de Teflón para TPO de 28 m • rodillo de goma para PVC de 40 mm
  • rodillo de latón de 6 mm (soldadura de detalles y puntos específicos)
  • tijeras • cúter de gancho
  • fresa para achaflanados y cruzamientos
  • control mecánico de las soldaduras realizadas
  • suministrador automático de aire
  • racleta o escobilla de goma

La impermeabilización juega un papel importante en la sostenibilidad de la edificación.

Hoy en día disponemos de soluciones de impermeabilización sostenibles como las cubiertas ajardinadas o ecológicas, las descontaminantes, reflectantes o las solares.

La impermeabilización puede contribuir en gran medida a reducir el impacto en el entorno desde su fabricación hasta el final de su vida útil, pues se trata de sistemas reciclables (ver proyecto RoofCollect) que en su proceso de fabricación han incorporado productos reciclados y otras materias primas seleccionadas cuidadosamente.

La sostenibilidad está muy relacionada con la calidad constructiva del edificio y con la calidad de vida de los habitantes del edificio, limitando los problemas de salubridad, filtraciones, y en definitiva favoreciendo el confort.

Hoy en día, es posible evaluar la sosteniblidad de los productos y soluciones de impermeabilización, con herramientas estandarizadas como es el Análisis de Ciclo de Vida, que permite medir la sostenibilidad y ofrecer datos cuantitativos, además de comparar distintas soluciones para una misma aplicación. Así, la Declaración Ambiental de Producto (DAP) o ecoetiquetado tipo III, está regulada por la norma ISO 145025, y es el único ecoetiquetado que ofrece información ambiental cuantitativa basada en Análisis de Ciclo de Vida y está verificada externamente por una tercera parte independiente. Es además, el ecoetiquetado más valorado en las certificaciones sostenibles de edificios como LEED, BREEAM o VERDE. Otros aspectos valorados por este tipo de certificaciones, son entre otras, el uso de cubiertas frías o de alta reflectancia solar que permiten reducir el efecto de isla de calor urbano en las ciudades, las cubiertas verdes o ajardinadas, la reciclabilidad al final de la vida y el uso de materiales reciclados en su composición.

Los productos de color claro por su poder reflectivo reducen la carga térmica y otorgan una excelente resistencia de la cubierta a la radiación UV.

El ahorro de energía en edificación se consigue mediante el uso de membranas blancas de alta reflectancia, las cuales poseen un alto SRI, bajo ensuciamiento y alta emitancia térmica.
Estas láminas hacen que la cubierta no absorba toda la radiación UV que incide sobre ella y de esta manera evitan el calentamiento de la superficie y la transmisión de calor al interior del edificio.

Por otro lado, cualquier problema de estanqueidad genera puentes térmicos, y, por tanto, falta de eficiencia de la envolvente térmica del edificio.

Sin duda el cuidado en el tratamiento de los llamados puntos singulares. Es decir, encuentros con el muro, tratamiento de juntas y desagües. Pero los materiales utilizados también deben ser los idóneos en cada circunstancia. Recordemos que aunque todos los materiales se pueden comportar correctamente frente a una presión positiva del agua, no todos lo hacen frente a una presión negativa.

Realizar una adecuada impermeabilización es fruto de la combinación de la elección de un sistema de impermeabilización adecuado y de una buena instalación. Según una serie de factores principales como la tipología de elemento a impermeabilizar (cubierta plana o inclinada, muro, suelo o cimentación), el nivel de uso y exposición de dicha impermeabilización (transitable, no transitable, ajardinado,…) etc.

Para conseguir un buen resultado nos gustaría resaltar una serie de consejos prácticos o “checklist” a tener en cuenta para realizar una adecuada aplicación de la impermeabilización. Válidos para los diferentes tipos de impermeabilización posibles: sistemas bituminosos, sintéticos de PVC-P o TPO, o sistemas líquidos (poliuretanos, poliureas, acrílicos o cementosos), etc.

  • Colocar un sistema reconocido por los fabricantes de impermeabilización. Por medio de sus Manuales o Certificados Técnicos. Estos sistemas constan de varios productos aplicados según una secuencia de ejecución. Y mezclados en las proporciones indicadas por los fabricantes en el caso de las soluciones líquidas.
  • Seguir las recomendaciones de instalación, del fabricante del sistema de impermeabilización a utilizar, por medio de sus manuales de instalación, fichas técnicas o catálogos.
  • Seguir los detalles y controles de ejecución reconocidos en el Código Técnico de la Edificación, en especial el DBHS1 “Protección frente a la Humedad.
  • Seguir los detalles y controles de ejecución, y el resto de las buenas prácticas recomendados por las normativas UNE correspondientes.
  • Seguir los detalles y controles de ejecución en los certificados de sistemas tales como Documentos de Idoneidad Técnica (DITs), Documentos de Adecuación al Uso (DAU) o Evaluaciones Técnicas Europeas (ETE) del sistema correspondiente.
  • Contar con una adecuada preparación del soporte según las indicaciones de los manuales de instalación de los fabricantes, normas UNE, o certificados técnicos del sistema (DITs, DAU, ETE, …)
  • Usar sólo complementos y accesorios recomendados por los fabricantes y compatibles con dicho sistema de impermeabilización a utilizar.
  • Contar con una empresa especialista en impermeabilización, homologada o reconocida por los fabricantes del sistema a instalar.
  • Contar con el asesoramiento de un técnico competente, arquitecto, arquitecto técnico, ingeniero, especialista en el sistema de impermeabilización a utilizar.