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El comportamiento al fuego de las láminas impermeabilizantes

En estas fechas se cumple un año desde el devastador incendio de un edificio del barrio de Campanar en Valencia, que se saldó con el trágico balance de 10 fallecidos y 450 personas que se quedaron sin su hogar. También han pasado justo veinte años desde que el emblemático edificio Windsor, en Madrid, quedase reducido a escombros por la acción del fuego. Son sucesos aislados que, aunque no son frecuentes, generan una gran conmoción en la sociedad y suscitan una pregunta recurrente: ¿Son nuestros edificios seguros frente al fuego? En particular, ¿los materiales con los que están construidos pueden prevenir o agravar un incendio en caso de que se produzca?

La clasificación de los productos de construcción en función de su reacción al fuego es un aspecto crítico en la seguridad de edificaciones. La norma UNE-EN 13501-1 establece los criterios para evaluar el comportamiento de estos materiales, en un escenario de incendio basado en el inicio y desarrollo del fuego en el interior de habitación. En función del tiempo de aparición del flashover (combustión súbita generalizada) en dicha habitación, se derivan diferentes clasificaciones dividiéndolos en clases que van desde A1 hasta F.

Uno de los elementos clave en la seguridad contra incendios de un edificio es su cubierta, en la que las láminas impermeabilizantes, junto a otros productos como los aislantes, desempeñan un papel fundamental. En este caso, la norma UNE-EN 13501-5 establece la clasificación de cubiertas ante la acción de fuego exterior, utilizando la norma de ensayo UNE-CEN/TS 1187:2013.

En España, de momento, sólo se exige en obras de edificación la clasificación de  cubiertas Broof (t1), para áreas muy concretas, mientras que en otros países pueden exigirse clasificaciones diferentes en función del método de ensayo considerado (ahora mismo existen 4 métodos de ensayo). Sin embargo, ésta dependerá de la solución constructiva completa y no solo del material impermeabilizante, revestimiento, acabado o del aislamiento instalado.

Normativa y clasificaciones en el comportamiento al fuego

La Asociación Ibérica de Fabricantes de Impermeabilización (AIFIm) añade que, de acuerdo con el Código Técnico de la Edificación, estas membranas de impermeabilización de cubiertas deben cumplir con los ensayos de sistema Broof (t1).

Y nuevamente, insiste la asociación, “la clasificación no solo se aplica a la lámina impermeabilizante en sí, sino al sistema completo de cubierta en el que se instala. Es decir, la reacción al fuego debe evaluarse considerando todos los componentes del sistema, como la estructura base, el aislamiento y la propia lámina impermeabilizante”.

Para arquitectos e ingenieros, como prescriptores, la clasificación Broof también debe ser un criterio clave en la selección de sistemas de constructivos de cubierta completos, asegurando edificaciones más seguras y que cumplan con la normativa.

Comportamiento al fuego de las láminas sintéticas

Las láminas sintéticas son, en la actualidad, ampliamente utilizadas en nuevas construcciones y rehabilitaciones de cubiertas, especialmente en sectores como el logístico, comercial e industrial, donde el cumplimiento de las normativas de seguridad contra incendios es una prioridad.

Un ejemplo representativo es el sistema DECK, ampliamente utilizado en el sector industrial, logístico y retail. Este sistema, compuesto por una chapa grecada, un aislamiento térmico y una lámina impermeabilizante de FPO/TPO, tiene que cumplir con la norma UNE-EN 13501-1:2019, que evalúa el comportamiento al fuego de los productos de construcción.

Las láminas impermeabilizantes sintéticas, como las de PVC, FPO/ TPO, pueden incorporar aditivos retardantes de llama que mejoran su comportamiento ante el fuego. Estos aditivos permiten que la lámina deje de arder una vez retirada la fuente de ignición, reduciendo así el riesgo de propagación del incendio. Sin embargo, no todas las láminas cuentan con esta característica, por lo que es fundamental verificar las especificaciones del producto antes de su instalación.

En los últimos años, prácticamente el 100% de las nuevas naves logísticas de gran extensión se construyen con sistemas de cubierta que incorporan láminas impermeabilizantes sintéticas. Además, una gran parte de las naves industriales, especialmente en el sector alimentario, también adoptan cubiertas tipo DECK, cumpliendo con los más altos estándares de seguridad y eficiencia. Estos sistemas no solo aseguran el cumplimiento de la normativa contra incendios, sino que también permiten obtener certificaciones medioambientales del edificio como GBCE (VERDE), BREEAM o LEED.

Comportamiento al fuego de la impermeabilización bituminosa

Por su parte, las láminas bituminosas han sido tradicionalmente uno de los sistemas más utilizados para la impermeabilización de cubiertas, tanto en obra nueva como en rehabilitación. Su composición, basada en betún modificado con polímeros como APP (polipropileno atáctico) o SBS (estireno-butadieno-estireno), les confiere distintas propiedades de trabajabilidad, flexibilidad y puntos de fluencia.

En cuanto a su reacción al fuego, el comportamiento de estas láminas puede variar en función de su formulación y de los aditivos incorporados. Algunas láminas bituminosas incluyen cargas minerales y retardantes de llama que mejoran su comportamiento ante el fuego. Su clasificación en la norma UNE-EN 13501-1 es igual a la de las láminas sintéticas, y podría alcanzar cualquier Broof (t1,t2,t3,t4) cuando se instalan dentro de un sistema constructivo adecuado.

Es importante señalar que las láminas bituminosas suelen instalarse con soplete, lo que implica riesgos en fase de ejecución si no se toman las precauciones necesarias. Por ello, en determinados proyectos, especialmente en cubiertas con materiales sensibles al calor, se recomienda el uso de láminas adheridas en frío para minimizar el riesgo de incendio durante la instalación.

La normativa debe aplicarse con rigor técnico

En definitiva, sea cual sea el sistema de impermeabilización elegido, para garantizar la seguridad y el cumplimiento de la normativa, es imprescindible solicitar a fabricantes e instaladores los documentos y ensayos que justifican las propiedades de los materiales empleados (en los últimos años, el 75% de los nuevos edificios comerciales han incorporado materiales con clasificación Broof (t1), reflejando la creciente prioridad de la seguridad en la industria de la construcción). Esta verificación previa es clave en la toma de decisiones para la construcción o rehabilitación de cubiertas.

Además, y sobre todo en materia de incendios que pueden tener graves consecuencias personales y materiales, la normativa debe aplicarse con rigor técnico, evitando interpretaciones simplificadas que puedan generar decisiones erróneas. Es fundamental continuar con ensayos de sistema y a gran escala para afinar los criterios de evaluación y garantizar la seguridad en edificación sin incurrir en sobrecostes innecesarios.

Hasta el momento, concluye AIFIm, que agrupa a los principales fabricantes de materiales en España como ASSA, BMI-CHOVA, DANOSA, KRYPTON CHEMICAL, PROTAN, RENOLIT – ALKORPLAN, SIKA y SOPREMA, “los sistemas de cubierta que emplean láminas impermeabilizantes sintéticas o bituminosas han demostrado ser una solución eficaz y que cumplen con la normativa en términos de seguridad contra incendios. Su correcto diseño, instalación y certificación garantizan que los edificios cumplan con las normativas vigentes, proporcionando una mayor tranquilidad a propietarios y usuarios”, aseguran desde la asociación.