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Condensaciones en la cubierta, la importancia de los cálculos higrotérmicos

No es ningún secreto que la humedad en las cubiertas es uno de los principales desafíos para la durabilidad y el correcto funcionamiento de los edificios y las viviendas. El agua puede penetrar en la estructura y causar daños tanto en el tejado como en los materiales y estructuras adyacentes, además de afectar no sólo al confort, sino en ocasiones, incluso a la salud de los ocupantes de las viviendas.

No en vano, la humedad y la condensación son elementos, no solo primordiales a la hora de plantear el diseño de una cubierta perfectamente impermeabilizada o abordar la rehabilitación del tejado, sino que están también en el espíritu y la letra del Código Técnico de Edificación (CTE).

Una de las cuestiones básicas para garantizar el futuro y la efectividad de la cubierta son los cálculos higrotérmicos para evaluar los niveles de eso que conocemos popularmente como confort térmico (ausencia de malestar climático y parámetro de control de las condiciones de habitabilidad en espacios interiores).

El objetivo es que ni la humedad, ni la condensación, ni el frío o calor exterior o el viento influyan en el clima en el interior de los edificios.

Los cálculos higrotérmicos en edificación utilizan modelos matemáticos para simular las condiciones climáticas y las propiedades físicas de los materiales a fin de determinar, entre otras cuestiones, cómo la humedad o la condensación se comportarán con el tiempo.

Estas estimaciones realizadas cada vez más en la rehabilitación de inmuebles con problemas de humedad y en la planificación de nuevos edificios, garantizan el cumplimiento de los requisitos exigidos para asegurar no solo los elevados niveles de bienestar, sino también la longevidad de las edificaciones y la salud de sus habitantes.

Aún con un cumplimiento estricto de la legislación vigente (DB HE) en cuanto a transmitancia térmica, se pueden presentar problemas de condensación por condiciones tanto interiores como exteriores y por la tenaz permeabilidad del vapor de agua.

Los cálculos higrotérmicos del sistema de cubierta nos ayudan decisivamente a resolver estas vaporosas y esquivas dificultades.

En el documento básico de ahorro de energía, el CTE ya establece la obligatoriedad de un cálculo de condensaciones en la envolvente térmica del edificio para garantizar sus prestaciones en la envolvente térmica mediante en análisis de las características higrotérmicas de los elementos y componentes de edificación, la temperatura superficial interior para evitar la humedad superficial crítica y la condensación intersticial.

Cuestiones tan básicas como la ubicación y condiciones meteorológicas de la zona en la que se encuentre el edificio o el terreno, la resistencia térmica y al vapor de agua de los materiales empleados son utilizadas para establecer estos cálculos.

También se establecen una serie de medidas para analizar la temperatura y humedad en el interior, que calculan la presión de saturación del sistema constructivo y las capas que lo componen en una simulación de las cuatro estaciones del año.

El resultado del análisis permite definir las características concretas del sistema de cubierta, para avalar la ausencia de condensación en todas sus capas durante un año completo.         

Puedes consultar aquí tus dudas sobre los criterios de aplicación de la normativa.


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